domingo, 30 de junio de 2013

CIEN DIAS DE FRANCISCO PAPA


Acabamos de pasar una fecha importante en el pontificado del papa Francisco, el día número cien desde que fue elegido. En muchas partes ya se han hecho análisis sobre el significado de algunos aspectos importantes. Sin embargo, compartir los rasgos que nos ha dejado ver el obispo de roma en estos cien días, nos permite ver que algunos de ellos pueden ayudarnos en nuestras vidas. Aunque puede ser insuficiente, podemos destacar cuatro grandes rasgos, como los cuatro puntos cardinales. 
Lo primero que ha llamado la atención es su humildad, su sencillez y su afecto. Para el Papa Bergoglio está muy claro que los pedestales no sirven de mucho y que hay que quitar todas las barreras que sean posibles incluso en el modo de vestir. Es un papa con zapatos negros. La humildad de papa Francisco se manifiesta en procurar no ser una carga para nadie y hacerlo con mucho afecto. Es un vendaval de cariño, especialmente con los niños, pobres o enfermos: Sonríe, bendice, besa, en un despliegue de energía asombroso en un hombre de 76 años con ligera insuficiencia pulmonar y que no hace deporte. En segundo lugar, es un hombre de fortaleza, profundidad y coherencia. Rasgos que serán muy importantes en la tarea que se espera de la iglesia en estos momentos. Queda claro que, en el caso del Papa Francisco, «lo que tiene que hacer, lo hace» y no se detiene a la hora de señalar la ambición y la hipocresía en la iglesia. Su pensamiento es lúcido, vigoroso, claro, deja de lado los razonamientos complicados y hace propuestas profundas con palabras sencillas. Todo esto lo hace con gran coherencia, pues él no pide nada que no haya hecho personalmente antes, su «método» es enseñar con el ejemplo. Por eso puede exigir, y exigirá. En tercer lugar, es un hombre que tiene claras algunas herramientas para guiar la barca de la Iglesia: la oración, el trabajo en equipo y la preocupación por los que están lejos. Este último rasgo lo dejó claro desde el principio, cuando insistió en salir al encuentro de la gente, en especial de quienes están en situación de pobreza material o espiritual. El Papa desde que se levanta hasta que se acuesta dedica un buen tiempo a la oración lo que le da un gran vigor espiritual. Asimismo, él sabe que no puede hacer todo solo, por eso es un hombre que escucha la opinión de los interesados en cada tema y la de sus colaboradores, respeta la opinión colectiva aunque no siempre coincida con la suya y ha nombrado un equipo de consejeros, aunque tiene claro que la última responsabilidad la ti
ene él. Y, como rasgo final, el Papa Francisco es un hombre libre: libre respecto a las cosas materiales, y libre respecto a los compromisos de vanidad. Sencillez afectuosa, fortaleza profunda, espiritualidad que se abre a los demás y libertad. Ahí tenemos cuatro puntos cardinales que nos marcan el mapa de ruta de los primeros cien días del papa Francisco.

(Con informacion de abc.es)

1 comentario:

Adriana del Cueto Eckert dijo...

GRACIAS PADRE CIPRIANO, POR SUS REFLEXIONES SENCILLAS Y CLARAS.
BENDICIONES SIEMPRE!!!!
ADRIANA