lunes, 13 de febrero de 2012

BUSCANDO A SAN VALENTIN


Nos encontramos de bruces… (vaya, vaya) con el día de los enamorados. Hay pocos días del año más cursis que este, aunque pocos días del año, se refieren a sentimientos más profundos que este. Lo cual nos viene a mostrar la facilidad con que el ser humano echa a perder lo bueno cuando lo tiene delante. Al pobre de san Valentín se le achaca el patronazgo de los enamorados, sin ora razón que la de coincidir su fiesta con una serie de celebraciones que nada tienen que ver con él. Los antiguos martirologios hablan en este día 14 de febrero de, ni más ni menos que ¡tres! santos de nombre Valentín, todos ellos mártires. Hay un poco de confusión con dos de ellos pues parece que son el desdoblamiento de la misma figura. Puede ser que el que da origen a todo es un San Valentin, obispo de la ciudad de Interamna (entre ríos) que hoy se conoce como Terni, en Italia. En las persecuciones del siglo III es hecho prisionero por ser cristiano y llevado a Roma (aquí aparece el segundo Valentín, sacerdote de Roma, mártir en ese mismo siglo) donde es martirizado y sepultado en la Vía Flaminiana, aunque la tradición los coloca a diferentes distancias de la ciudad. Resulta que la actual Porta del Popolo, antigua puerta Flaminiana de Roma, será conocida en tiempos del historiador inglés del siglo XII William de Malmesbury como Puerta de San Valentín, posiblemente a causa de que en sus cercanías se encontraba una pequeña iglesia dedicada a este santo. De estos dos Santos de nombre Valentín, hay actas en el martirologio romano pero de muy escaso valor histórico. Para completar esta historia, al san Valentín romano, se le atribuye que, siendo médico, se hizo sacerdote, y fue martirizado por desafiar las leyes que impedían casar a los soldados mientras servían en el ejército en tiempos del emperador Claudio “El gótico” en torno al 270.Hay un tercer San Valentín, de que solo se sabe que fue martirizado en África junto con un cierto número de sus compañeros. Como podemos ver, salvo la dudosa historia del Valentín casamentero romano, no hay fundamento para que San Valentín sea el patrono de los enamorados.

Las costumbres que asocian a los enamorados con este día tienen su origen en Inglaterra o Francia durante la Edad Media, siguiendo la leyenda de que es el 14 de febrero cuando las aves comienzan a aparearse. La Enciclopedia Católica cita el siguiente verso de Chaucer, tomado de su obra el Parlamento de las aves: Por esto que fue enviado el día de San Valentín // Cuando cada ave su pareja ha de elegir. La literatura francesa e inglesa de los siglos catorce y quince tiene alusiones a la costumbre de enviar en este día cartas o muestras de amor a la persona elegida. Fuera de todo esto, la abundancia de chocolates, flores, corazones y demás adornos propios del día, no son sino una tapadera comercial, para algo que ni se compra ni se vende, que es el amor verdadero. No estaría mal preguntarle a esta época sobre qué ha hecho con el amor. Descubriríamos que fuera de unas cuantas frases hechas, se ha olvidado que estar enamorado es haber hecho del amor lo que envuelve las propias intenciones, acciones y decisiones. Algo semejante a lo que San Pablo (y no san Valentín) decía: si no tengo amor nada soy… pero a San Pablo nunca le habían hablado de chocolates… por eso quizá en su carta a los corintios no los menciona. Por eso podemos quedarnos con la invitación que él nos hace a tener la certeza, de con o sin chocolates, el amor es lo único que perdura en el corazón humano. Si esto no perdura… nada soy


3 comentarios:

María Virginia Serrano Galicia dijo...

Padre Cipriano:

Como siempre, muy buena reflexión y sí, Si no tengo amor, nada soy.
Y como dicen los Sabios de la Biblia: quien ha encontrado un amigo, ha encontrado un tesoro y más si ese tesoro que tenemos como Amigo, es Jesús. Y en Jesús a amigos como usted. Feliz día.

Alesita DIV dijo...

Tiene razón. Pero pienso que, fuera de que realmente es el día de San Marketing, también es un excelente pretexto para demostrarle cariño con detalles a nuestros amigos y enamorados. Y los pretextos para ser así nunca están de más.

Emilio dijo...

Pero, ¿porqué esperar a un día específico y marcado para el excelente pretexto. Porque no mostrarle el cariño a tus amigos un 16 de marzo o un 17 de abril?
Lo siento, pero la buena intención no alcanza para justificar la degradación que se ha hecho del amor. Si se necesita el llamado detalle, entonces no está presente dicho cariño, el amor.