martes, 10 de agosto de 2010

HOY INVITO A ... LAURA CAMPMANY

EN ESTA NOTA DEL PASADO 21 DE JULIO LAURA CAMPMANY NOS DEJA UNA REFLEXIÓN SOBRE LO QUE HOY SE CONSIDERA LA FAMA Y SOBRE LO QUE QUIZÁ TENDRÍA QUE PESAR MAS EN NUESTRA VISION DE LA SOCIEDAD QUE NOS RODEA. DE MODO ESPECIAL EL VERANO, TAN CARENTE DE NOTICIAS DE OTRO TIPO, NOS APABULLA CON PERSONAJES QUE NO TIENEN NADA QUE VER CON LA DEFINICION CLASICA DE LA FAMA CLARA NOTITIA CUM LAUDE (CONOCIMIENTO EVIDENTE CON ALABANZA). USTEDES ME DICEN QUE OPINAN.


DESDE MI BUHARDILLA
Los infamosos
LAURA CAMPMANY  Día 21/07/2010

Mi hija Laura, en una de sus acuñaciones veraniegas, ha rebautizado a su padre como «el muy infamoso Vitorio». Yo no he tardado ni un segundo en apropiarme de tan honroso título y hacerlo hereditario, para que nos abarque a los tres, como una sombra protectora, en el camino de la vida, y, a más corto plazo, en el destartalado y fulgurante paseo de Figueretas —o «Figuretas», como leí en el periódico— que recorremos a diario. Aquí, donde arde el cielo como si fuera Troya, entre las purpurinas, plataformas, brocados y escotes de la isla, somos, gozosamente, los infamosos.

Ser infamoso no es nada de lo que uno deba avergonzarse. Antiguamente, la fama era un laurel. Se lo ganaban, con sus gestas, los valientes guerreros, con su voz, los cantantes, con su genio, los músicos, arquitectos, poetas... O con su fe, los santos. En el extremo opuesto del espectro, estaban los infames. Hoy, para ser famoso hay que enseñar las prendas, y no precisamente las del alma, contar intimidades y usar con desparpajo la parla verdulera. Se bastan, la ignorancia y la insolencia, para hacer de cualquiera un personaje. Así es que lo contrario ha de ser virtuoso.

Ibiza se ha llenado de famosos de antaño, y también de famosos actuales. A veces te los cruzas en D'Alt Vila, o te los imaginas en sus fiebres de oro. Yo creo que no son ciertos, sino seres de espuma.

Gente de luz Adlib (marca de ropa famosa en Ibiza NDR), improvisada, fatua como el engaño de sus fuegos. A lo mejor son puros avatares, como dice sentirse nuestra ministra Aído (ministra de Igualdad del gobierno español NDR) . Y a lo peor resulta que ser mucho es ser nadie. Y que el mundo, el difícil, el sencillo, el de todos, se acaba derritiendo al calor de los flashes, y sólo deja un humo empalagoso. Yo a mi hija se lo cuento a su manera. Con érase una vez un infamoso...

Laura Campmany, Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid. Premio de Poesía de la Feria del Libro de Madrid con su libro Del amor o del agua. Premio Hiperión por su libro Travesía del olvido. Colabora en prensa con artículos de opinión y crítica literaria, especialmente en el Diario ABC, donde también escribió su padre Jaime Campmany.

1 comentario:

Lucía dijo...

Estoy muy de acuerdo con lo que dice Laura Campmay, que hoy para no caer en lo "infamoso" hay que hacer y comprar lo que la sociedad nos pide y muchas veces a costa de grandes endeudamientos para muchas perosnas a las que podía llamar blofistas.
Quiero contarle una anécdota que pasó hace varios años de un hijo y una mamá que acudieron al Palacio de Hierro a comprar un traje para un evento, el niño estaba en edad más que puberta y a fuerzas quería un traje del famoso Hugo Boss, la mamá le dijo yo te compro el traje si en realidad me garantizara que vas hacer una persona de bien, coherente y que este dispuesto a servir al prójimo, el hijo nunca se esperó esa respuesta.
Pienso que hoy en día nosotros como padres propiciamos la época de la "marquitis" como un valor para que te acepten en esta sociedad, y la verdad es más padre buscar una aceptación con buenos hechos, y buenos ejemplos, que son un gran reto, que por una marca que pasará de moda.