domingo, 18 de julio de 2010

SUDOR OPORTUNO, RESULTADO CIERTO

A punto de acabar su vida, quiso un labrador, preocupado del futuro,
en el arte agrícola dejar a sus hijos preparados y maduros.
Llamóles y les dijo: hijos, este mundo dejo apremiado por la muerte.
Busquen lo que en mi viña escondo y todo lo tendrán con buena suerte
Ellos, al punto, creyeron que un tesoro la viña en si guardaba
Tras la muerte del padre, con afán, al trabajo la jornada dedicaban
Con mucho sudor, removieron la tierra toda del viñedo
Así pasaron meses y el tesoro pensaron que era cuento.
El otoño llegó y la viña removida dio un fruto como jamás se viera
Los hijos entendieron que era tesoro su trabajo y el fruto de la tierra.
No es el ocio, ni la herencia los que sacan al hombre del cuidado
El mejor tesoro será siempre el esfuerzo en el trabajo adecuado
(Esopo, verso de CASG)

Nuestro mundo es de grandes ofertas: electrodomésticos, prendas de vestir, vehículos, alimentos. Las ofertas siempre se presentan apetecibles, agradables, pero sobre todo se presentan fáciles. Este es un rostro de nuestra cultura la cultura de lo fácil. Pero nos olvidamos que, al final, todo requiere un trabajo para llevarse a cabo, todo requiere sudar. Muchos de nuestros jóvenes no saben sudar y no es culpa de ellos, sino del ambiente en que los formamos, un ambiente en que todo debe ser sin esfuerzo, sin renuncia y con derecho a todo. A este menú hay que añadirle un ingrediente: todos tienen que brillar como líderes exitosos.

El éxito nace de la capacidad de encontrar las oportunidades para lograrlo, esas que como dice el refrán se presentan calvas, y hay que agarrarlas de los pelos. Las oportunidades, contra lo que podemos creer, no son situaciones en las que lo fácil se pone al alcance de la mano, sino situaciones en las que nuestro trabajo llega a fructificar de un modo mejor. Es la vivencia del principio popular: que no me den pero que me pongan donde “haiga”.

No podemos pensar en las oportunidades de la vida como una siesta eterna. Las oportunidades siempre las tienes; para mejorar tu matrimonio, para tener mejores hijos, para mejorar tu economía, para crecer en tus valores, para ahondar tu relación con Dios. Pero eso sí, no esperes que la oportunidad te ahorre ningún esfuerzo. Como decía el gran inventor Thomas Alba Edison: "mucha gente pierde las oportunidades, porque vienen vestidas con overol (mono) y tienen cara de trabajo".

No bastan las ganas, ni los buenos sentimientos, ni los premios en el melate (lotería), ni las conversaciones sobre la situación del mundo, ni las ansias de tener un sentido en la vida. Cada cosa hay que trabajarla. La oportunidad de un mejor matrimonio estará en el trabajo duro sobre tu persona y sobre la relación. La oportunidad de unos hijos mejores, estará en el trabajo duro en la educación de hábitos y la formación del carácter. La oportunidad de un mejor capital radicará en el trabajo duro por gastar menos y generar más. La oportunidad de crecer en los valores residirá en las decisiones exigentes por ser cada día mejor. La oportunidad de ahondar tu relación con Dios dependerá de la victoria diaria sobre la soberbia y la pereza, apoyado en la amistad con Dios. La oportunidad es la ocasión propicia para transformar tu sudor en resultados. No lo dijo Esopo, pero podría haber sido un buen final para una de sus fábulas.

2 comentarios:

María Cristina dijo...

Buenas tardes P. Cipriano: hoy quiero hacerle una pregunta, perdón por mi ignorancia, pero ¿a qué tipo de calificativo corresponde el "guay"?... Saludos!!

Lucía dijo...

Padre:
Se me hace sensacional este artículo, todo en la vida requiere un esfuerzo personal, tristemente vivimos en un ambiente de obtener todo sin el mínimo esfuerzo, ademas con caarcter de obligación.
Hace como 2 años leí el libro que le hicieron a Lorenzo Servidje "Al grano" y lo que más me llamo la atención fue sobre todo al principio ese espiritu de lucha que hoy en día no se ve entre la juventud, logro grandes cosas para mi la de menos importancia es el emporio Bimbo, sino sus principios realizados y ejecutados en sus empresas.
Todo esto tuve la oportunidad de verlo con mis abuelos y vivirlo con mis papas, el llevarlo a los hijos cuesta pero eso es el el espiritu que debemos enseñar y trasmitir a nuestros hijos.
Mil gracias por este artícul