martes, 27 de julio de 2010

HOY INVITO A ... DAVID ALEJANDRO GARCIA

EL ARTICULO QUE INVITO HOY AL BLOG QUE  COMPARTO CON TODOS USTEDES ME LLAMO LA ATENCION POR AUTENTICO Y PORQUE REFLEJA UNA DE LAS ASPIRACIONES QUE TODOS TENEMOS. SU PROPUESTA NO ES SENCILLA, PERO NOS RETA A REVISARNOS. COMO DICE EL EVANGELIO: QUE TU PALABRA SEA SI, SI ES SI, Y NO, SI ES NO. TODO LO DEMAS VIENE DEL MALIGNO.
UN ABRAZO


Honrar la palabra
DAVID ALEJANDRO DÍAZ
OPINIÓN
PERIODICO CRONICA (CIUDAD DE MEXICO)
Miércoles 21 de Julio, 2010

La dinámica de vida que enfrentamos en el infiernito cotidiano que cada de uno de nosotros vive, nos ha llevado a una praxis en la que legitimamos, sin saber, acciones que en otros tiempos o en culturas más maduras nos hubiesen costado la vida. De esta forma, hemos dejado de aceptar nuestra responsabilidad y hablamos de manera irresponsable, sin compromiso o significado.
Qué lejos estamos de darle un valor elevado a nuestra palabra, esa misma que nos compromete, esa misma que nos identifica, esa misma que hablamos y que muchas veces no pensamos, pero que a fin de cuentas representa nuestra esencia y capacidad de ser.
Cierto es que hay palabras insensatas que emanan de momentos complicados en donde el grado de tensión suele ser una agravante que lleva a muchos y muchas (afortunadamente vivos) a pronunciar palabras o frases que usualmente son irracionales, ásperas y vacías, pero como tales, deben ser enviadas al edén del olvido, porque no emanan de la razón.
No obstante, me refiero a las palabras que comprometen, que van ligadas a un bien hacer que debe exaltar la idea del honor como elemento de respeto e interacción positiva.
En la cultura japonesa, cuando un Samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho, para él no caben los pretextos, nada lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. Hablar y hacer son exactamente la misma acción.
Toda nuestra cultura ha corrompido el buen uso de la palabra: ¿A qué hora llegas?, ¿en dónde estabas?, ¿qué hacías?, ¿cuándo me pagas?, preguntas que en muchos de los casos obtienen respuestas que sólo pretenden salir del paso. La palabra carece de autoridad cuando va en sentido contrario de la acción; no puedo decir que me importan mis hijos si a la menor provocación busco la manera de “endosarlos” para salirme a una fiesta; no puedo afirmar que mis decisiones son acertadas si ante los ojos del mundo me muestro inmaduro e irresponsable.
Lo que se ofrece, se cumple; lo que se acuerda, se lleva a cabo. Honrar la palabra como ejercicio de congruencia.

(El Maestro David Alejandro Díaz Méndez es Licenciado en Ciencias y Técnicas de la Comunicación por la Universidad del Tepeyac, Especialista en Desarrollo de Habilidades Docentes, Administración de Recursos Humanos y Maestro en Administración por la UNITEC. Profesor en la Universidad del Valle de México y de la Maestría en Comunicación Corporativa de la Universidad del Mayab. Jefe de Prensa de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana. )

1 comentario:

daledim dijo...

Cipriano: agradezo la inclusion de mi articulo en la cronica en tu blog.
creo en que las cosas pueden hacerse, siempre que se tenga la voluntad.
creo, tambien, que hay mucha gente incongruente en el mundo, pero somos muchos mas los que queremos seguir un sendero recto.
saludos.
David Alejandro Diaz Mendez