jueves, 30 de diciembre de 2010

TOCANDO EL AÑO NUEVO

Un año más toca a nuestras puertas. Un año más desaparece de nuestra vida. ¿Año que te vas, cómo has hecho para pasar tan rápido, tan sigiloso y al mismo tiempo sentirte tan intenso en mi vida? ¿Cómo has hecho para llegar tan callado y haberte llevado a gente a la que yo quería? ¿Cómo has hecho para permitirme encontrarme con gente a la que yo tenía encerrada en mi corazón y que hoy de nuevo camina a mi lado? En tus días he reído, he soñado, he llorado, me he ilusionado, he amado, he caído, me he levantado. ¿Cómo puede caber tanta vida en tan poco espacio de tiempo? A lo mejor porque el año que se va, realmente no se va. Se queda atesorado en mi existencia como un don muy especial que he recibido, lleno de miradas, de sonrisas, de dolores, de abrazos, y despedidas. El año nuevo llega, pero todavía no lo veo.

Como dice mi amigo Julio Cacho, Dios nos ha dado muchas cosas diferentes, pero a todos nos ha dado lo mismo, veinticuatro horas cada día. El tiempo. Nos ha dado el tiempo para que de él saquemos lo mejor de nosotros, aunque a veces sacamos lo peor y otras veces extraemos toneladas de mediocridad. El fin del año no es el fin del tiempo, pero es el fin de un tiempo. De un tiempo que se me dio para aprovechar y que ahora tengo que poner en la balanza de sumas y restas para ver qué hice con él. Decía san Juan de la Cruz que en el atardecer de la vida seremos juzgados por el amor. Yo creo que en la raya final de cada treinta y uno de diciembre, Dios se sienta y nos mira bajo la luz del amor. Del amor que dimos, del amor que dejamos de dar, del amor que decidimos no dar. Esto es exigente. Pero también nos mira bajo la luz del amor que recibimos, del amor que se dirigió hacia nosotros. Y ahí siempre salimos ganando. Porque todos y cada uno de los seres humanos somos más amados que capaces de amar. Porque a todos los amores de la tierra, siempre se suma el amor infinito de Dios.

Hoy pasa delante de nuestros ojos todo nuestro tiempo pasado, ese que arrastramos, o que escondemos con vergüenza, ese tiempo que nos cuesta sacar a la luz por lo miserablemente que lo perdimos. El tiempo que brillo en nuestras manos con generosidad hacia nuestros hermanos, el tiempo que se iluminó de amor precioso hacia nuestro cónyuge, hacia nuestros hijos, hacia quien nos miraba con brillo de cariño en sus ojos. El tiempo pequeño y el importante, el tiempo sencillo y el que estaba lleno de complejidad, todo ese tiempo, es tocado por el amor de Dios.

 
Ese amor en mi tiempo, se hace acción de gracias en mi corazón. Gracias, Señor por tantas manos que estreché este año, gracias por tantos ojos que miré en este año, gracias por tantas vidas con las que me crucé este año, gracias por tanta plenitud como me quisiste entregar en medio de tanto dolor, de tanta decepción, de tanta desilusión, de tanta contrariedad como viví en este año. Gracias porque pude ser solidario, porque pude sembrar esperanza, porque pude orar con quien sufría, acariciar a quien lloraba, reír con quien veía amanecer, aplaudir con quien salía de su cárcel interior. Gracias porque me permitiste ser un cachito de ti en la vida de tantas personas. Gracias porque en este fin de año descubro lo hermoso que es amar y ser amado, lo hermoso que es amar desde tu corazón. Ahora si puedo decir de verdad, FELIZ AÑO NUEVO.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Feliz año nuevo Padre!
Que Dios lo llene de bendiciones y que este nuevo 2011 sea sensacional!!

Un abrazo, Ana Rosa

Anónimo dijo...

Después de haber vivido un año más, ha sido un reflexión muy estremesedora, pero llena de verdad y sobre todo de esperanza para poder elaborar un buen plan de vida con el firme propósito de revisarlo día a día para que los "hubieras" no vinieran a nuestra mente.
Creo que nos quedamos como siempre con grandes espacios sin llenar y poco que agradecer, pero nunca es tarde para dar gracias por todas esas insignificantes, pequeñas y grandes oportunidades que Dios a través de su infinita misericordia, y su gran Providencia nos dió para lograr actuar (aunque sea un poco) como Él espera que respondamos.

Rosa Montes dijo...

Me ha encantado la manera en que te expresas para felicitarte el nuevo año. Que Dios conserve tu fe y me ayude a mí a inculcarles la misma que tu y yo tenemos. ¡FELIZ 2011! para ti también. Besos,
Rosa

Jose Victor Armando dijo...

Gracias P. Cipriano por su editorial, el cual me ayudo a entender el significado de decir "felíz navidad", "felíz año", "felíz ...", el cual se convierte en un formulismo.
El día 01/2011 después de la cena compartí el editorial con mi familia.
Envíole fuerte y afectuoso abrazo virtual.
Que el Dulce Señor le dé salud e iluminación para que nos continúe regalando sus editoriales y participaciónes en "edificando a la familia" Con Paco Trejo.

Anónimo dijo...

¡Feliz año nuevo Padre Cipriano! Que Dios lo siga, Iluminando , y llenandolo de su gracia, para que nos siga, alimentando de su palabra , y nos guie por el camino del Amor,

Emilio dijo...

Bueno, no se que hacer primero si agradecerle o felicitarle por estos pensamientos tan completos y precisos. Es una reflexión muy bonita y emotiva. P.Cipriano gracias por esta reflexión sobre el tiempo y como aprovecharlo, lo felicito por ese don de la comunicación. Felicidades en esta Noche Vieja y que Nuestro Señor lo colme de salud e inspiración para seguirnos guiando. Un abrazo. Emilio P.C.