lunes, 4 de octubre de 2010

AL INFINITO... Y MAS ALLA (ES CUESTION DE DECISION)

Cuando miramos a nuestros jóvenes o nos miramos a nosotros mismos podemos sentirnos preocupados, porque el mundo de hoy es tan terrible en algunas cosas que puede asustar el enfrentarse a él. Miedo por lo que implica de responsabilidad, miedo por lo que implica de desafío, miedo por lo que implica de asumir sobre uno el peso de otras personas, el peso de la vida, el peso de la economía, el peso de las relaciones sociales, el peso de la perseverancia en los propios valores. Nuestros jóvenes se asustan ante esto y se echan para atrás, prefiriendo dejar de enfrentarse a la responsabilidad de sus propias decisiones y sumergiéndose en una especie de limbo a la espera de ver cuándo se resuelven los problemas de modo mágico. Como si todo se fuera a resolver por sí mismo.


Ante las dificultades que los jóvenes ven delante pueden sentir la necesidad de no salir del caparazón que los protege, por el miedo de no poder mantenerse solos, aunque tengan más medios y preparación que la que tuvo la generación que los precedió. Hoy hay más preparación y pero también más miedo, un miedo mezclado con preocupación, resignación y fastidio.  Y aparece el sentimiento de incapacidad para alzar el vuelo encadenados por mil voces que les dice que se van a quedar estancados, porque la sociedad pide cada vez más y en teoría cada vez de más calidad. Añadamos a esto, que el mundo de hoy da facilidades, como el sexo, que antes eran exclusivas de una vida independiente, reservada al matrimonio. Y sumemos la independencia que da el retrasar la responsabilidad sobre los hijos. Al final se busca conservar el status que se tiene, sin empujarse uno mismo más allá, incapaces de enfrentar las demandas y riesgos de abrirse paso por uno mismo.


¿Cuál es la decisión que se ha de tomar?, ¿seguir explorando hasta el infinito o decidirse por la independencia? Todos buscan la felicidad, el problema es encontrar los caminos que llevan a ella. El problema es pensar que la felicidad pueda estar en el seguimiento de todos los deseos propios.



Pero no siempre todos están de acuerdo en esto, y uno lo puede discutir hasta el infinito. Pero esto tampoco da la solución. La solución creo yo que habría que buscarla en varios campos. El primero es el campo de los objetivos que se pretenden en la vida, el segundo es el campo de las posibilidades, el tercero es el establecimiento de los ideales que motivan la existencia y el cuarto es educarse para la decisión asumida con congruencia. No creo que ganemos nada con consecuentar la fragilidad. Es importante formar y exigir, pero también estar al lado, apoyar sin sustituir, requerir sin dejar en soledad. Todo esto da estructura, da confianza, y, sobre todo, enseña a aprovechar tanto las oportunidades de la vida, o los fracasos que golpean.

2 comentarios:

cesar moreno galan dijo...

hola entre a los 3 mas nueva era y nueva imagen

Adrian dijo...

Creo firmemente que hay cuestiones que no podemos olvidar. Los jóvenes de hoy además de miedo, en algunos casos no obtuvieron las herramientas necesarias para afrontar la vida; autoestima, libertad-responsabilidad, afecto. En parte porque viven en una burbúja de protección, en donde todo lo tienen. Donde no tienen que esforzarse para alcanzar algo, ya no hablo de sueños e ilusiones... no les cuesta nada.

El dicho, para que no viva lo que yo viví, para que no le haga falta lo que tanta falta me hizo a mi. Muchas de estas las encontramos en muchos padres de familia. Y no es que esté mal que uno quiera lo mejor para sus hijos... porque es la vida quien al final cobra factura.

Y como no va dar miedo da vida, cuando no aprendieron a toparla de frente y salir de los pequeños o grandes conflictos de su propia vida.

No son únicamente los jóvenes, es en la familia, donde adquieren las herramientas, para afrontar la vida, y si en la familia todo lo tuvieron y nada les costo trabajo, que esperanzas tendremos de que afronten la vida con siquiera un poco de entusiasmo.