domingo, 22 de agosto de 2010

TODOS A LA ESCUELA

En estos días,  muchos niños en México comienzan su ciclo escolar. Para muchos tras haber estado unas diez semanas de descanso, para otros, tras ocuparse en las tareas de apoyo a la casa. Para todos es una aventura nueva, con experiencias nuevas, con nuevas formas de relacionarse con los demás, con nuevas maneras de enfrentar los retos que las materias suponen para su vida. Algunos comenzarán la escuela con ganas de todo, menos de estudiar, ganas de ver de nuevo a los amigos, ganas de retomar la rutina que hace más entretenidos los días, o ganas de lucir la mochila recién comprada. Eso sí. ver la escuela como un lugar en el que voy a que me inyecten conocimiento, es perder la riqueza que la convivencia académica conlleva. Pues hay que recordar lo que decía Helen Keller: "la escuela no es el lugar para ir por ideas."

Este mismo reto se da para los maestros, que ven desafiada su vocación a la enseñanza, su vocación a dejar mejores personas a lo largo de los meses de curso. Retos que se suman a los que cada maestro tiene como persona, como padre, como esposo. Pero, sobre todo, reto a descubrir lo fundamental de su vocación. El maestro no es un personaje ideal al que se regalan manzanas. El maestro es el que hace que el otro sea más, como lo dice la palabra latina magister. Cada época presenta un reto distinto, la nuestra implica que cada maestro saque lo mejor de sí, para hacer de los alumnos mejores personas. Ver el magisterio como un trabajo funcionarial es destruir su esencia.

También hay otros protagonistas: los padres de familia. Para algunos de ellos la escuela es un alivio, por no tener que lidiar con los niños todo el día. Para otros, la escuela es una guerra que tienen que sobrevivir, entre calificaciones, exigencias económicas y batallas disciplinares. A veces, los padres de familia no enfrentan su responsabilidad escolar. Parecería que basta con llevar a los niños a la escuela haciendo un mayor o menor esfuerzo económico, ver que los niños hagan sus tareas y sepan las lecciones, y estar amenazantes ante el menor signo de mal comportamiento de los hijos. Sin embargo, los padres también tienen que ir a la escuela, y no me refiero al repaso de materias para apoyar a los hijos, me refiero al protagonismo que los padres tienen que asumir como primeros responsables de la educación de los hijos. Qué se les enseña, cómo se les enseña, es un trabajo de equipo entre el maestro y los padres. Es un trabajo que los padres, sea cual sea su preparación académica tienen que desempeñar en primera persona. Los padres tienen que tener un lugar en la escuela, no de vigilancia o de queja, sino de colaboración activa. No haber pisado la escuela en todo el año para un papá no es motivo de orgullo, sino de preocupante omisión. Aunque dé flojera, aunque parezca pérdida de tiempo, los padres tienen que ir a la escuela.

Este lunes se pone en marcha el triángulo de la educación: jóvenes que van a aprender lo que es la vida, maestros que dedican la vida a educar, y papás que colaboran al desarrollo de lo más importante de su vida. Vamos a trabajar por una buena escuela, vamos a trabajar por una buena vida. Vamos todos a la escuela.

3 comentarios:

Mary dijo...

Definitivamente hace falta que como papás realmente asumamos la tarea de ser los primeros responsables en la educación de nuestros hijos. Que el colegio se encargue del nivel académico y de las clases de religión católica, pero la formación de hábitos y valores viene de la casa, y cuantas veces a nosotras mamás se nos olvida esto, sobretodo porque con nivel de estrés y la tendencia a ser supermamás, damos prioridad a la clase de karate, a que el hijo se saque 10, a que no falte a ninguna fiesta, a que llene nuestras expectativas, y tenemos tantos roles que llenar, que se nos olvida el mas básico que es el de educadora. Tiz me regaló un libro que esta muy bueno, y habla justo de eso: Bajo Presión de Carl Honore. Me encanta leer su blog, no sabe como me ha servido. Le mandamos todos un saludo.

Ana Rosa dijo...

¡Gracias Padre! lindas reflexiones.
Un abrazo,

P. Cipriano Sanchez dijo...

GRACIAS ANA Y MARY POR SUS COMENTARIOS. POR CIERTO MARY YA VI QUE TIENES VOCACION DE BUENA PLUMA. NO LO DEJES.