lunes, 14 de junio de 2010

PADRES DE TODOS LOS DIAS



El esclarecido Héctor tendió los brazos a su hijo, y éste se recostó, gritando, en el seno de la nodriza de bella cintura, por el terror que el aspecto de su padre le causaba: dábanle miedo el bronce y el terrible penacho de crines de caballo, que veía ondear en lo alto del yelmo. Sonriéronse el padre amoroso y la veneranda madre. Héctor se apresuró a dejar el refulgente casco en el suelo, besó y meció en sus manos al hijo amado, y rogó así a Zeus y a los demás dioses: -¡Zeus y demás dioses! Concededme que este hijo mío sea, como yo, ilustre entre los troyanos e igualmente esforzado; que reine poderosamente en Ilion; que digan de él cuando vuelva de la batalla: «¡Es mucho más valiente que su padre!»(Iliada canto VI)

El próximo domingo celebramos en algunos países el día del padre, que hemos convertido, por desgracia, más en una fiesta para comprar regalos, que en una recurrencia para regalar el día al papá. Nuestra sociedad da mucha importancia al rol femenino dentro del hogar, lo cual es bueno. Sin embargo, los estudiosos cada vez están más de acuerdo en la importancia del rol masculino en la educación de los hijos y en el bien de la sociedad. El varón en su papel educativo genera identidades definidas, capacidad para conservar lazos significativos y habilidades para desempeñarse solos en el mundo.

Está comprobado que los hombres y mujeres, se desarrollan mejor como adultos, si han tenido un sano contacto con la figura paterna. En la adolescencia, es fundamental la presencia de un hombre adulto con un rol activo, para que la identidad de los jóvenes y de las jóvenes se pueda definir adecuadamente. Sin embargo, nuestra sociedad urbana y moderna hace que los padres estén separados de su papel educador en el hogar, pues sienten más realización y se ven más capacitados para el trabajo profesional que para la guía cuidadosa de los hijos. El día del padre tiene que hacernos tomar conciencia de que la figura paterna transmite valores únicos, como la fortaleza ante las dificultades, el sentido de la austeridad, la mesura ante los problemas, la reciedumbre ante las pruebas.

Los varones han de asumir su rol y el valor de su compromiso de modo particular en una equilibrada vida afectiva de los hijos. Para ello, es necesaria la presencia activa del varón en la casa, educarse al diálogo, comprometerse a transmitir la sabiduría a la siguiente generación. Hay que romper la imagen del hombre macho, para construir al varón sabe ser esposo y padre. Esta sociedad se curará muchos males no por tener un día del padre, sino por ser rica en padres de todos los días.

2 comentarios:

Sue dijo...

Estas palabras me hacen reflexionar en un fenómeno que cada día es más perceptible en nuestra sociedad... el rol del varón como padre dentro del hogar es apenas notorio... ambos roles se hacen difusos con un tornado que arrasa con la moral, las buenas costumbres, los modales... es ese preocupante estado de procurar el sustento a la familia, y la corriente del materialismo que hace que tanto la madre como el padre estén dispersos de lo esencial de sus funciones paternales...
Somos las madres, creo yo, quienes hemos de resurgir a unificar la familia, y darle el tono y la fuerza para no ser devorada en el torrente de tantas corrientes, y devolverle a nuestros varones el importantísimo rol de autoridad y protección y consejo y cariño que tanto bien y balance dan a la vida de nuestros hijos. Gracias por compartirnos P. Cipriano.

P. Cipriano Sanchez dijo...

Sue
Muchas gracias por tus palabras. Creo que a todos nos queda claro que en la construccion de verdaderos padres hacen falta auténticas madres en las casas. P. Cipriano